El Canon Digital es motivo de campaña electoral

Mariano Rajoy ha realizado unas declaraciones ayer de las que se hacen eco hoy todos los diarios nacionales referente a su oposición al canon. Ha dicho que va a suprimirlo. Lo ha denominado arcaico, reflejando su injusticia, no sólo por resultar un impuesto universal, sino por su propia justificación.

Bien por propia convicción, por oportunismo o por revanchismo hacia la SGAE y sus defensores, el caso es que estas declaraciones constituyen un punto álgido en la batalla que muchos han librado durante los últimos años contra el canon. Algunos han estado en primera línea y otros en segunda (como algunas empresas canarias de software libre desde ESLIC).

Independientemente de que cristalice o no el vaticinio del jefe de la oposición, el hecho de que el canon sea objeto de campaña electoral es una gran noticia porque los argumentos que los sostienen son inaceptables y deben ser conocidos.

La ingenuidad mengua con el tiempo. Mi conocimiento de las dificultades de aplicar políticas donde existen conflictos de intereses, es decir, mi comprensión hacia la actividad política es mayor. Por eso entiendo relevante la afirmación de Rajoy tras las recientes votaciones que han tenido lugar en templos de la sobería popular. Ha dicho claramente que lo va a suprimir. Es un compromiso ineludible.

No suelo hacer comentarios de índole política tan abiertamente. Creo que es la primera vez. Pero el objetivo lo merece. Al rival hay que machacarlo en cuanto tienes oportunidad. No hay convención de Ginebra en este caso. La lucha no es de igual a igual y nunca se ha respetado antes. No hay americanos que vengan a salvarnos en nombre de la democracia ni enemigos ocultos, manos negras o similares. Sabemos quienes son (la SGAE), qué es lo que quieren y a quienes afectan sus deseos.

Cuando llegue el momento, si es que llega, habrá que exigir a Rajoy que cumpla su compromiso y ser implacable si no lo hace. Esto no es una lucha política en sentido estricto, pero debemos aprovechar la coyuntura a nuestro favor. Hoy estoy a muerte con Rajoy, mañana…ya veremos. Simplificando… el amigo de nuestro enemigo es nuestro enemigo (el PSOE). El enemigo de nuestro enemigo es nuestro amigo (el PP). Este lema es viejo, pero no arcaico. En la batalla contra el canon hemos adquirido un nuevo y poderoso aliado (cuando empezamos no lo era), que se ha alineado con nosotros en el frente. Bienvenido sea.

SGAE….¿a que ya no nos llamas lo que nos llamabas antes?

jeje.

Acciones de presión

Acabo de escuchar el discurso en la tele del Ministro Caldera para justificar el canon. Lamentable. Sus razonamientos son tan simples y falsos que no tienen pase. Viene a decir que el impuesto indiscriminado con presunción de delito es la única manera de asegurar que los españoles realicemos creaciones.

Qué triste es comprobar como la inutilidad de unos en la defensa de los intereses de los creadores, permite que una sociedad privada adquiera el peso suficiente para presionar a un Gobierno hasta el límite de tener que ver a un Ministro por la tele haciendo un ridículo espantoso.

Si sucede que el canon se aprueba, haré lo único que, como consumidor, está en mi mano, que es no consumir o consumir elementos sin canon. No regalaré ni un CD ni un DVD de artistas o películas españolas en estas Navidades. Tampoco iré al cine a ver pelis de estos creadores que, para su lucro, suponen que soy delincuente.

Indagaré sobre otras acciones posibles….

Permítanme insistir. Una empresa de informática no tiene por qué financiar a un menda que hizo una canción al piano hace 15 años que no compró nadie. Ni aguantar que presupongan que somos piratas para imponernos ese canon revolucionario.

Por cierto, como pago canon, podré hacer todas las copias privadas que quiera, ¿no?