Carta abierta a la crisis

Querida crisis,

sé que estabas avisando, que te sientes herida en tu orgullo porque llevabas tiempo con la necesidad de expresarte, perra, como tú eres, pero justa, sólo como sólo tú sabes serlo a veces. Te hemos ignorado tanto que tienes razones para mostrarte con virulencia, con ese tono altivo que tanto cabrea, pero que sólo quien ostenta la razón se puede permitir. Creces como un joven que pasa de niño a hombre, maduras. Aún no hemos visto de lo que eres capaz, aún te temen más por ello. Golpearás duro contra nosotros como lo hiciste con otros sectores antes. Sabes, sé, que la complacencia general de este sector, que ignora lo que pasa en otros, te produce estupor. No esperamos más que penitencia.

Pero mira, nos hemos hecho a nosotros mismos, trabajando duramente para crear unas empresas de las que estamos tremendamente orgullosos. Haremos lo posible para que no acabes con ellas porque no son solo nuestras, sino de quienes trabajan en ellas. No nos iremos. No recogeremos beneficios e iremos a resguardarnos. No habrá estampida de nuestra gente. Creemos firmemente que no la habrá. Hemos luchado por construir un entorno donde la persona es lo que realmente cuenta. Estamos plenamente comprometidos en lo que hacemos, más allá de la cuenta de resultados. Sabemos lo que hay que hacer para resistir…y resistiremos. Nos lameremos las heridas, sufriremos, pero saldremos fuertes, comprometidos, orgullosos, cansados, tristes por lo pasado pero con esperanza en el futuro. Esta voluntad, esta firme determinación de quedarnos y resistir, se basa en la energía que nos transmite nuestra gente, en su capacidad de trabajar e innovar, en su firme determinación de servicio a nuestros clientes, de ayuda y colaboración con la comunidad del software libre.

Vas a cebarte con nosotros, lo sabemos, empresas pequeñas con sueldos modestos, personal joven e inexperiencia en el terreno financiero y empresarial por parte de quienes las comandamos. Aquí descargarás con fuerza. No tenemos cobijo. Pero mira, subestimarás, como has hecho siempre, la firme voluntad de personas con inteligencia, formación, convicción y un proyecto colectivo por salir adelante juntos. Creerás que tu paso ha acabado con todo, pero como en cualquier bombardeo, estaremos allí abajo, agazapados, sobreviviendo, haciéndonos fuertes … innovando. Y llegará el momento de salir… y saldremos para contar tu efecto devastador… y nuestras vivencias.

Querida crisis, tú que conviertes en estúpido al mediocre, tú que eres tan perra con los más desfavorecidos, con los débiles. Tú que pones en su sitio a quienes no cuidan a las personas, tú que haces del ciclo un arte, aunque no quieras, nos harás algo de bien a nosotros, con dolor, como lo hace la propia naturaleza. A eso nos aferramos, y a nuestro trabajo, a lo que somos y queremos seguir siendo. Cambiarás la visión de muchos, la acercarás a la nuestra. Entenderán que son las personas lo importante, el valor. Que el conocimiento libre es más que un argumento. Que la formación es más que un concepto de gasto, que la jornada laboral va más alla de 8 horas de producción, que la innovación es más que un departamento, que la colaboración es una necesidad real y no una acción de la que sacar ventaja.

Querida crisis, ahora que estás aquí, que comienzas a manifestarte, déjame decirte que creemos conocer la fórmula para sobrevivirte, que tenemos confianza, no porque nos lo diga nadie por la tele, sino porque disponemos de las herramientas adecuadas y sabemos como usarlas. Por mucho que nos duela tu paso, que nos dolerá, te veremos de vuelta. Seremos entonces más fuertes, seremos más y, si seguimos teniendo la misma candidez, la misma modestia, la misma inteligencia, si hemos cuidado durante las próximas bonanzas los valores que nos trajeron hasta aquí, volveremos a verte más veces, convirtiendo esta carta en la estupidez propia de quien necesita reafirmarse para coger aliento y resistir. Querida crisis, haremos lo posible para que así sea.

Como verás, no te tememos aunque no te conozcamos. No te retamos, nos retas tú a nosotros y así lo aceptamos, como algo inevitable. Haz lo que tengas que hacer. Nosotros creemos haberlo hecho durante estos años: generar valor basándonos, insisto, en las personas, compartiendo conocimiento y creyendo firmemente que la formación es la base de la innovación.

En fin, sé bienvenida. Pasa y siéntate como si estuvieras en tu casa, perra. Acaba con ella si es tu deseo. Y si demuestras que nos hemos equivocado… haz con nosotros lo que ya haces otros, como no puede ser de otro modo. Será que nos lo merecemos. Aprenderemos la lección, cambiaremos y volveremos a construir… y te volveremos a esperar. Escribiré entonces otra carta como esta… pero creo que te vas a quedar con las ganas.

Atentamente

Un responsable de una pequeña empresa de software libre.

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